Un acompañamiento integral en problemas de conducta : cuando el cuerpo, la emoción y la familia se encuentran.

Acompañamiento problema conducta

Cuando este niño llegó a GAMI, presentaba dificultades de autorregulación emocional que se reflejaban tanto en su día a día como en la dinámica familiar. Tenia continuas “pataletas “ cuando no conseguí lo que quería, pegaba, escupía, mordía, … se portaba mal muy a menudo y “por que si”, según contaba la familia, en casa la convivencia cada día era peor.

Desde el primer momento tuve claro que el acompañamiento no podía centrarse únicamente en el síntoma, sino que debía contemplar al niño dentro de su sistema y su contexto.

 

El trabajo con el niño se inició a través de la psicomotricidad relacional creando un espacio seguro donde pudiera expresarse desde el cuerpo y el movimiento. Sin exigencias verbales ni interpretaciones apresuradas, fue encontrando poco a poco nuevas formas de regularse, ganar seguridad y conectar consigo mismo. El cuerpo se convirtió en el principal canal de expresión y organización emocional.

De forma paralela, el acompañamiento a la familia se realizó desde la terapia breve centrada en soluciones. Este enfoque permitió desplazar el foco del problema hacia los recursos, identificar qué ya estaba funcionando y construir pequeños cambios posibles y sostenibles. La familia comenzó a sentirse más segura, comprendida y capaz de acompañar las dificultades desde otro lugar.

Con el paso de las sesiones, los cambios se hicieron visibles: un niño más tranquilo y conectado, y una familia con mayor confianza y coherencia en su forma de relacionarse. Este proceso reafirma la importancia de una intervención globalizada, donde cuerpo, emoción y sistema familiar se trabajan de manera integrada para generar cambios reales y duraderos.

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